Cadena montañosa

“¿Por qué la noche cae, en lugar de levantarse, como el amanecer? Porque si uno mira al este, hacia el ocaso, ve que la noche no cae sino que se levanta; la oscuridad se eleva en el cielo, desde el horizonte, como un sol negro detrás de un manto de nubes. Como el humo de un incendio invisible, una línea de fuego justo por debajo del horizonte, una pincelada de fuego o una ciudad en llamas. Tal vez la noche cae porque es pesada, una gruesa cortina echada sobre los ojos. Un manto de lana. Me gustaría ver en la oscuridad mejor de lo que veo.”

Margaret Atwood / El cuento de la criada

WEB-paisaje-nocheLa primera palabra. Primera pronunciada. Primera escrita.

Volví a escribirla sin descanso cuando recién aprendía a desprenderme de mamá, sin haberme acostumbrado a saberla muerta.

Escribo como haciendo planas. Eme y a, eme y a. Tilde. Soy una adulta, hecha y derecha, y sin embargo: eme y a, eme y a, tilde. Utilizo solo letras minúsculas. Mamá es curva y redonda. Simple y contundente. Para crearla basta dibujar una línea sinuosa. Mamá tiene un acento marcado al final. Mamá es abierta al pronunciarla debido a la “a” y apretada por causa de la “eme”. Si la eme se prolonga, mamá puede hacer cosquillas en los labios.

Sin referente vivo, trazo la eme (montañosa) junto a la a (que al lado de la eme se me antoja peñasco) y sin parar repito la sílaba como una copia exacta de la otra. Después de escribirla tantas veces, en letra pegada, comprendo que mamá es una cordillera.

Mis diarios de esos días llenos de cordilleras.

¿Y la tilde? La tilde es un ave -si es de día-. Podría serlo, pero mi paisaje es nocturno. Hacía poco había escrito sobre esa palabra que se levantó con toda su fuerza sobre mí desde la muerte de mi madre.

 

Yo no he querido nunca ser mamá. Pero estoy atada a esa palabra.

La tilde de mamá, mi tilde, es la luna. Mamá es una cordillera en una noche de luna menguante. Lo es para mí. Lo era sobre todo en ese entonces. Mi noche es fría pero bella. Misteriosa e inspiradora es mi noche. Mamá es lunar como lunar mi duelo: crece, se esconde y reaparece con su luz perla incandescente. Y con sus sombras. Mi noche está llena de luciérnagas si agacho la mirada. Y de grillos y de ranas. La noche es mi casa materna. Piedras plateadas bajo la luz que se descuelga. Un río corre detrás de las montañas y peñascos. Mi caligrafía se agota para nombrarla. Y las palabras también.

[La imagen que abre el post es un fotograma de un video-escrito que publiqué en una novela web de mi autoría. Aquí el link del video (dura 43 segundos) https://www.youtube.com/watch?v=_lUe6G6CaUw]

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Libro web

Portada Retratosvivos - carolopez

En 2007 fantaseé por primera vez con escribir una novela digital que cualquiera de mis primos más pequeños quisiera leer cuando creciera. Una que yo misma o cualquiera de mis amigos o familiares pudiera animarse a leer. Por fin lo he hecho. Eso me hace una escritora anfibia: como animal que vive en tierra soy adulta pero mi edad de organismo anfibio me hace ser embrión aún. Tal vez por eso en mi primera obra anfibia he puesto el entusiasmo y el cariño que ponía de pequeña ante cualquier invitación que lograra seducirme. Su nombre: retratos vivos de mamá. Es una obra de literatura web hipermedia enraizada en un proceso personal de duelo. No hay taquilla: cualquiera puede acceder gratuitamente si dispone de internet, pueden hacerlo desde cualquier computador o dispositivo móvil tecleando www.retratosvivosdemama.co.

Se trata de un trabajo en proceso que ha ido creciendo con el tiempo y lo seguirá haciendo. En su estructura global el proyecto contempla el entrecruce de las escrituras íntimas (diarios y bitácoras de trabajo), el testimonial y la ficción en una misma obra[1]. Todo ello a partir de la inclusión de diversos lenguajes como el dibujo, la fotografía y el video. Cada capítulo de la novela es autónomo pero le añade elementos a la historia por lo que el lector puede elegir una experiencia de lectura completa o fragmentaria, según prefiera. Las puertas están abiertas día y noche: visiten la novela cuando quieran y cuantas veces quieran.

 

[1] El capítulo que explora lo ficcional aún está en proceso de construcción. Se espera que para 2019 se hayan empezado a montar en el website los fragmentos que corresponden a dicho capítulo.

Correspondencias póstumas (i)

Palimpsesto carolopez

No salí ilesa, ¿pero qué tipo de lo que tenga que alcanza? Desde que te aquel no deja huellas. Eres, madre, mi, moriste. Mi salud ha estado inestable; hace rincón férreo y generoso. Tan enigmática que desde muy pequeña, en ese ruido estrépito un día y azúcar refinada mío por identificarme con la madre, así logré comprenderte cuando me sentí mujer mi cuerpo, como el tuyo, debía expiar las culpas. De otra forma no hubiera visto aquello que cargas familiares. Yo recibía la enfermedad y las invisible por cotidiano. Llevaste en tus hombros de mi hermano como me pareció que hogar los asuntos de la casa, del colegio y lo descubrí hace poco y me he obstinado pequeñeces que implican el diario vivir a mi cuerpo de que eso no debe ser así.

Función triste

Desgonzamiento del cuerpo de mi madre. Rendición. Sometimiento. Furia mía, lucha constante por hacerla mover, por no dejar que se congele. Volverla a armar para sacarla de ese estado en el que entró. Reanimarla con movimiento simulado: hacer zoom con la cámara, disparar el obturador, acercar la grabadora. Deslizar el lápiz, arrugar la hoja y pintar sobre ella. Coser, rasgar, hacer todo cuanto sepa hacer para evitar lo inevitable. Es la única forma que encuentro de sacudirme este dolor que también a mí me mata, que nos está matando a todos en la familia.

Tener que contemplar la función hasta el final.

Aún no llega el fin. Cuando llegue, no aplausos. Acción mínima, todo el drama contenido adentro. Invisible para el público ansioso por que algo suceda. Inacción punzante sólo para los que estamos a su lado.

 

 

[Imagen: Hannah Höch / The Sea Serpent / Tomada de: catamongthepigeonspress.wordpress.com ]

In memoriam

 

mamá con hijos-carolopez

Camino el sol de Bogotá

tarde de barrio

una sombra me acompaña

la ausencia de mamá

es larga

se desprende de mis pasos

y al mirarla

son tantas las cosas

que de mí

descubro en ella

 

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