Función triste

Desgonzamiento del cuerpo de mi madre. Rendición. Sometimiento. Furia mía, lucha constante por hacerla mover, por no dejar que se congele. Volverla a armar para sacarla de ese estado en el que entró. Reanimarla con movimiento simulado: hacer zoom con la cámara, disparar el obturador, acercar la grabadora. Deslizar el lápiz, arrugar la hoja y pintar sobre ella. Coser, rasgar, hacer todo cuanto sepa hacer para evitar lo inevitable. Es la única forma que encuentro de sacudirme este dolor que también a mí me mata, que nos está matando a todos en la familia.

Tener que contemplar la función hasta el final.

Aún no llega el fin. Cuando llegue, no aplausos. Acción mínima, todo el drama contenido adentro. Invisible para el público ansioso por que algo suceda. Inacción punzante sólo para los que estamos a su lado.

 

 

[Imagen: Hannah Höch / The Sea Serpent / Tomada de: catamongthepigeonspress.wordpress.com ]

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íntimo aleatorio

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Se puede vivir así, claro, pero no se desea frenéticamente vivir. En cambio, pasé el día entero -y la noche- con él. Por ahora ha sido, también, conocer todos mis fantasmas. Tener cuidado con la domesticación de los afectos. Definitivamente esta es una sociedad que privilegia la vida a como de lugar y la prolongación de la especie frente a cualquier otra cosa. Ella no es actriz aunque está en escena; lo que ella hace es escribir. Me interesa cómo muestra la vulnerabilidad del cuerpo de la mujer. El cielo apenas empezaba a despejarse y, detrás de las nubes que se iban, venía él como un gran sol que salía detrás de la montaña. Estoy atravesando uno de esos momentos en los que cada cosa que haga definirá mi destino. Él es una casa que trae el mar adentro (sin puertas ni ventanas). Envolverlo con la palabra abrazo y arrullarlo hasta que caiga dormido. Con una emoción infantil exaltada llego a casa después de ver Murmullos. Creo que (lo sé) estaba necesitando desde hace mucho rato un espacio para dibujar mi propia sombra. Adoro su espalda y la forma descuidada en que su cuerpo se acomoda. Tampoco había rejas que encerraran la ciudad, éramos niños que no pensaban en el peligro (con padres que no pensaban en el peligro); éramos niños muy pequeños pero, lo que hoy es inusual, niños que corrían y jugaban libres. Hay algo tan íntimo y fuerte en el hecho de sentirse mujer.  Mientras veía la obra y el corazón se me hinchaba pensé en lo cercano que está el teatro a los juegos infantiles en los que una bolsa es una capa y un sofá se convierte en barco. ¿Cuánto hace que no lloraba de esta manera al leer un libro? Todavía puedo ver una inmensa bola en el cielo muchísimo más grande que el sol. El doctor me dijo “el ombligo es una cicatriz” y me quedé pensando en eso varios días, en esa cicatriz que no se borra y que se vuelve órgano del cuerpo. Nunca antes esas palabras pronunciadas para mí habían tenido tanto eco. Era feroz a mis 27.

 

 

[La imagen de este post es de Max Ernst (portada del libro Répétitions de Paul Eluard)]

In memoriam

 

mamá con hijos-carolopez

Camino el sol de Bogotá

tarde de barrio

una sombra me acompaña

la ausencia de mamá

es larga

se desprende de mis pasos

y al mirarla

son tantas las cosas

que de mí

descubro en ella

 

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¿Cómo amor?

BERLIN CORAZÓN

Desromantizar aquella palabra, bajarla a pedradas del árbol o del pedestal en el que se le suele tener, valerse de un palo o de una horqueta de ser necesario. Bajar el amor al suelo. No pisotearlo, no. No enterrarlo ni confinarlo a una celda, eso menos. Volverlo un artículo más del hogar. Ponerlo junto al cepillo de dientes, la almohada o la olla del café. La alacena podría ser un buen lugar. O mejor no. Mejor dejarlo afuera, donde no podamos perderlo de vista para que no se venza y terminemos por descubrirlo podrido cualquier día de estos.

No domesticarlo, no, eso jamás: podría ser peligrosísimo, sería cultivar en silencio a la bestia que un día terminará atacándonos. Pensándolo bien, no puede volverse un objeto más, corrijo lo dicho hasta ahora: el amor no puede ser como el papel higiénico, ni el delantal, ni el perchero de la casa. No. ¿Como el cuarto o la silla en que leemos nuestros libros preferidos? ¿Como el balcón desde el que miramos atardeceres? ¿Como el jardín o la planta que regamos cada día o una vez a la semana, según el tipo de planta y el clima?

Ni tan cotidiano que se nos vuelva invisible ni tan sagrado que no lo podamos tocar. Pero hay palabras que se resisten a todas las fórmulas.

Ser duda

by fabio polanco-duda

Hubo un día en el que fui una duda. No era tener la duda en el bolsillo, ni amasarla con la mano hasta ponerla en algún lugar de la casa o entre un libro viejo, no. No era dudar, ni hacerme preguntas, ni tambalearme ante algo que me agobiaba. (más…)

Sobre qué escribo

I

Sobre todo escribir sobre papel. (más…)

Arte poética* (2)

Decur (carbón - lápiz - tesoro)

Cada tanto, la voz arrojaba una idea y yo escribía. Una forma de no sentirme sola al principio (jamás imaginé escribir para un lector). (más…)

Arte poética* (1)

materiales de escritura (by carolópezj)

Escribir fue, en el comienzo de mi vida, dejar hablar al personaje que había en mí. Darle la oportunidad a un narrador muy distinto a la Carolina que habla y que escribe este texto en este instante. (más…)

Movida por Las palabras (de Sartre)

enriqueta en columpio Liniers

“Nunca he arañado la tierra ni buscado nidos, no he herborizado ni tirado piedras a los pájaros. Pero los libros fueron mis pájaros y mis nidos, mis animales domésticos, mi establo y mi campo; la biblioteca era el mundo preso en un espejo; tenía su espesor infinito, su variedad, su imprevisibilidad.”
Jean-Paul Sartre / Las palabras

Me balanceo en el columpio de mi memoria y en cada extremo apareces. Algo en Las palabras me impulsa desde atrás enviándome de frente hacia el pasado. En esa fuerza que me lanza, relampaguea tu rostro, al que quiero susurrarle un pedazo de lo que pasa.

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robar un canto

tascam x carolopezj

carolopezj2015

Palomino. La luz era toda silencio entre la luna nueva de un agosto de 2013. (más…)

ECHANDO FLORES

las mujeres en el cine colombiano

DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Bitácora nostálgica, de un cubano que vive hace más de dos décadas en Suecia

libreta de abastecimientos

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

costuras y pre(-)textos

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

Un lugar de paso

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

Ohpino

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

El orejón sabanero

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

lapieldelabatata

Bocetos, versiones, fragmentos de realidad · Textos por: Andrés Gómez O

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