Libro web

Portada Retratosvivos - carolopez

En 2007 fantaseé por primera vez con escribir una novela digital que cualquiera de mis primos más pequeños quisiera leer cuando creciera. Una que yo misma o cualquiera de mis amigos o familiares pudiera animarse a leer. Por fin lo he hecho. Eso me hace una escritora anfibia: como animal que vive en tierra soy adulta pero mi edad de organismo anfibio me hace ser embrión aún. Tal vez por eso en mi primera obra anfibia he puesto el entusiasmo y el cariño que ponía de pequeña ante cualquier invitación que lograra seducirme. Su nombre: retratos vivos de mamá. Es una obra de literatura web hipermedia enraizada en un proceso personal de duelo. No hay taquilla: cualquiera puede acceder gratuitamente si dispone de internet, pueden hacerlo desde cualquier computador o dispositivo móvil tecleando www.retratosvivosdemama.co.

Se trata de un trabajo en proceso que ha ido creciendo con el tiempo y lo seguirá haciendo. En su estructura global el proyecto contempla el entrecruce de las escrituras íntimas (diarios y bitácoras de trabajo), el testimonial y la ficción en una misma obra[1]. Todo ello a partir de la inclusión de diversos lenguajes como el dibujo, la fotografía y el video. Cada capítulo de la novela es autónomo pero le añade elementos a la historia por lo que el lector puede elegir una experiencia de lectura completa o fragmentaria, según prefiera. Las puertas están abiertas día y noche: visiten la novela cuando quieran y cuantas veces quieran.

 

[1] El capítulo que explora lo ficcional aún está en proceso de construcción. Se espera que para 2019 se hayan empezado a montar en el website los fragmentos que corresponden a dicho capítulo.

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Cómo en silencio

 

kintsugi

Soñé un día que me quedaba a solas y en silencio con las palabras, con su mera forma y materialidad. Dejaba que me hablaran no desde su sentido, ni desde su lugar en la oración, ni desde su función dentro del texto. Fue como romper la escritura y renacer en ella. Verla rota y descubrir cómo por entre las grietas y pedazos que quedaban se abrían  vasos comunicantes y nacían raicillas como brotes.

Por un momento logré escapar de ese lugar rígido y estrecho que suele ser la narrativa.

 

 

[La imagen que abre el post es un objeto reparado con la técnica kintsugi. Pueden linkear el website del que fue tomado dando click aquí.]

La ciudad blanca

Aquella ciudad no ocurría en el futuro. Ocurría hoy, en simultáneo con nuestra ciudad de sol, viento, calles asfaltadas, cielo abierto, pantallas, árboles, edificios, casas, carros y algunos jardines alrededor. Ocurría además en la superficie, en las narices de la ciudad tradicional –y no en el mundo subterráneo como podría uno suponer al escuchar hablar de ella–.

Está herméticamente cerrada: no hay allí más que luz artificial.

Una luz tenue, lechosa y adormidera se alza sobre La ciudad blanca hasta invadir cada rincón, cada esquina y cada cuerpo que pasa por los habitáculos o por los pasillos de la laberíntica ciudad. Así han inventado el día eterno: sin noches, ni oscuridad, ni sueños. Un día sin fin que cada cual extiende o reduce a su antojo, enmarcado en un tiempo que cada quien administra según su capacidad.

No hay relojes en La ciudad blanca. Ni mugre, ni polvo, ni malos olores. Paredes blancas, baldosas blancas también -y brillantísimas- que hacen las veces de calles por las que transitan solo peatones y que, sin descansar, trapean y barren señoras de traje azul que parecieran ser invisibles pues nadie les dirige la palabra.

 

 

[La ilustración que abre este post es del ilustrador Vasco Mourao, de la serie Genova Perceptions y ha sido tomada del  website del artista)

Personajes domésticos No. 1

 

hopper-edward-night-windows

 

I

Después de tantos días sin noticias tuyas

llegas como si nada.

 

Buscas tu plato,

ese que te sirvo cada noche

y que cada noche cambio,

con la esperanza de que encuentres

fresca

la comida.

 

Lames,

pasas tu lengua por la leche,

por mi leche.

Bebes.

 

 

II

Jamás pides caricias.

 

Me frotas contra tu vientre

ronroneándome al oído palabras tontas.

 

Me envuelvo entre tu pelaje.

 

 

III

 

Mucho después del sol, te levantas.

 

Lames de nuevo:

a mí,

a ti,

al plato.

Y saltas por la ventana,

como tantas otras veces.

 

Nada nuevo.

 

 

IV

 

Me quedo

Tras el marco y el cristal

mirando cómo te pierdes

entre los tejados.

 

Escucho maullar la gatas,

sabiendo que detrás del grito que enloquece

puedes estar tú

–seguramente lo estás.

 

Mientras yo

espero ansiosa tu llegada.

Y aúllo por la ventana.

 

 

*[La imagen es de Edward Hopper (Night Windows)]

Algunas histerias

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[Mujer en una silla mecedora amarrada entre su propio pelo –larguísimo, enredadísimo–. Sólo podemos ver con claridad su cabeza: piel pálida, labios secos, ojos bien abiertos. Su voz fluye libre por la habitación en la que se encuentra encerrada mientras grita, desbordada, lo siguiente:]   (más…)

Cirugía de esquina

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Nelly Borré es una autora prolífica –y hasta hace muy poco, desconocida– que ha escrito 2 libros de cuentos, una novela breve y una novela gráfica (todos inéditos). Amante del dibujo y del cómic desde que era una niña y de la literatura desde su adolescencia, Nelly tiende a hacer que confluyan diversas artes en sus producciones (que a su juicio son, sobre todo, literarias). Por estos días acaba de ser lanzada Cirugía de esquina, una novela-relámpago-no-lineal escrita y dibujada en los muros de seis localidades de Bogotá. Hasta el día de hoy, 20 muros han sido intervenidos por un colectivo de artistas que co-crean con Nelly: cada muro corresponde a un capítulo de este relato efímero. Desde inicios de febrero empieza a verse gente de todas las edades leyendo, a plena luz del día y de pié, las enormes páginas de una obra que nos sitúa en el horizonte de la literatura más contemporánea. Se espera que para el 20 de julio se concluya el proyecto con un total de 41 capítulos desplegados por toda la ciudad y que, aunque pueden leerse de manera independiente, en conjunto hacen parte de una única historia.

 

 

*La imagen que acompaña este post es una fotografía de una obra de Johanna Calle, tomada en la exposición Silentes 1985-2015 (realizada en el Museo de Arte del Banco de la República en Bogotá (D.C), entre noviembre de 2015 y febrero de 2016)

Ser duda

by fabio polanco-duda

Hubo un día en el que fui una duda. No era tener la duda en el bolsillo, ni amasarla con la mano hasta ponerla en algún lugar de la casa o entre un libro viejo, no. No era dudar, ni hacerme preguntas, ni tambalearme ante algo que me agobiaba. (más…)

Despertar nocturno

Goya - algún partido sacaEl padrastro salía de la habitación cada noche. Voy al baño, le decía a su esposa. (más…)

Las palabras: grandes ausentes

amantes-chagall

Cerveza águila (famosa desde 1913) en mi garganta en mi estómago en mi vejiga. Un bar de barrio: sillones. Un espaldar de grandes puntos negros y rojos setenteros recostado sobre un fondo blanco. Música. Cerveza. Silencio. Música. Ausencia del uno y del otro. No hay disposición para el diálogo. El águila ya empieza a acomodarse en mi cabeza, en mi sangre, en mí. Me olvido de todo. Soy música. No pienso. Eres para mí, luego de siete años, un enigma. Y no logro descifrar tus silencios ni tus pausas. Creo entonces que hemos entrado a dos lugares distintos. No sé qué sientes. No sé nada de ti. Yo, por lo menos hablo. Tú, solo sabes de silencios…

(más…)

El libro lago

Image

Borges escribió un cuento (¿o me lo estaré inventando?) sobre un libro que contiene todos los libros adentro. Es un libro inagotable. No tiene peso ni medida. (más…)

ECHANDO FLORES

las mujeres en el cine colombiano

DESPUÉS DE LA MEDIA RUEDA

Bitácora nostálgica, de un cubano que vive hace más de dos décadas en Suecia

libreta de abastecimientos

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

costuras y pre(-)textos

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

Un lugar de paso

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

Ohpino

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

El orejón sabanero

A veces surjo de lo que escribo como una serpiente surge de su piel (Enrique Vila-Matas - El viaje vertical)

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Bocetos, versiones, fragmentos de realidad · Textos por: Andrés Gómez O

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