Algunas histerias

desenredando---latidos-capilares-by-carolopezj

[Mujer en una silla mecedora amarrada entre su propio pelo –larguísimo, enredadísimo–. Sólo podemos ver con claridad su cabeza: piel pálida, labios secos, ojos bien abiertos. Su voz fluye libre por la habitación en la que se encuentra encerrada mientras grita, desbordada, lo siguiente:]  ¿No les gusta? ¿Eso fue lo que dijeron? Todo lo alguna vez engullido terminará por transformarse. La comida dejará de alimentarlos. Haré altares de mierda y de allí serviré sus platos. Decoraré con todo el cuidado la mesa. Quemaré la casa en medio de la fiesta. Los gritos, sus gritos palabras flechas fusiles contra mí antes se volverán un canto. Observaré desde adentro y no me quemaré porque yo ya he sido aniquilada cien mil veces antes por ustedes. Veré sus rostros caras pieles arder gritar aullar. Me sentaré en la sala a ver el espectáculo. Sólo un rato. Después saldré para sentir el olor a carne humana desde lejos. Bailaré. Invitaré a las ratas a bailar conmigo. Vendrán también las cucarachas y las gallinas, sí. Sobre todo las gallinas. Me preguntan las gallinas si pueden entrar las vacas. Sí, les digo que también serán bienvenidas las vacas. Nadie pensó en los toros ni en los gallos. ¡Que ardan también! Saltaremos desde la colina al terminar. Ebrias todas de histeria, ebrias de cascadas y de fuego. La sangre nuestra, ebria invadida toda. Saltaremos poniendo especial atención en el lugar exacto en el que nace el vértigo. Sí, ahí, justo arriba del ombligo, en los límites de las entrañas pero donde no hay fondo ni carne. Sentiremos el vacío, sí. No cerraremos los ojos aunque aparezca el llanto (porque vendrá). Seremos el llanto entero. El llanto del vértigo y la dicha en las uñas. En los dedos de los pies. Los sentiremos en las articulaciones. Y sobre todo en la médula. Atrás. Debajo del lugar en el que acaba la cabeza. Dejaremos que el cuerpo se curve. Nos entregaremos. Seremos el estremecimiento. En el momento previo de la tensión nos dejaremos flotar sobre nuestro propio cuerpo. No pensaremos en la caída. En nada pensaremos. Como si no hubiera fondo. Dejaremos crecer el vacío, el cosquilleo de las manos. Sobreviviremos. Saltaremos.

 

*Texto creado en el taller Escritura e Histeria realizado por Juliana Borrero en Cine Tonalá Bogotá, el 27 de febrero de 2016. (este taller se realizó en el marco del lanzamiento de la novela breve Papel de pared amarillo.)

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