De buenas compañías

atlasgeografiahumana

Tengo afinidad por las historias en las que se presiente a alguien detrás de las páginas. Así, pensaba yo hace unos años, tendría que ser el libro que iba a escribir algún día.

Jamás me gustaron las historias de aventura ni los cuentos de hadas.

Fui una niña ensimismada. Tímida. Me sentía lejos del mundo. Me costaba entrar. Me dolía vivir. La literatura me capturó no cuando me abrió una puerta a la imaginación sino cuando me dio otros ojos para ver el mundo  (y otros oídos, y otra voz, y otro cuerpo para comprenderlo). Supe que detrás de esas páginas, en algún lugar o tiempo lejano, había otros que sentían como yo. Dejé de sentirme sola.

Pensando en quienes buscan ese tipo de compañía existencial que brindan los libros, decidí ampliar la alacena de recomendados literarios (en la categoría RESEÑAS).

Esta vez hablaré de la novela Atlas de geografía humana de la “señora escritora”  Almudena Grandes. Llegué a este libro cuando me lo prestó una de mis más grandes amigas, una de las mujeres que más he admirado en la vida: ella era sabia, imparable, franca, siempre sonriente y muy sensible. Sus ojos y sus manos eran agudos, como también lo era su espíritu. Había en ella una mezcla justa entre delicadeza y furia de la que alcanzamos a beber todos los que algún día pudimos abrazar su corazón. Su nombre era Claudia García. Un día, hace poco más de un año, llegué a su casa y me dijo, no que debía sino que “tenía” que leerme un libro que me iba a prestar, que allí había encontrado un dibujo de casi todas las personas que ella conocía. Coincido con Claudia y le agradezco inmensamente que me haya regalado esa herencia antes de partir, que me haya obsequiado semejante compañía.

Aquí mis breves impresiones sobre Atlas de geografía humana:

Narrativa impecable, casi cinematográfica. Tal es la maestría de Almudena Grandes que uno se olvida que está leyendo un libro: las palabras desaparecen y “entramos” en la vida de Rosa, Marisa, Fran y Ana como quien entra a su propia casa a tomar café.  Un entramado fino y meticuloso lleva al lector por un camino que no es nunca recto y que confluye, por donde se le mire, en las profundidades de esa región amplia que es la especie humana (y especialmente la femenina).

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5 comentarios

  1. Me dieron ganas de leer el libro; y que bonita y precisa descripción de nuestro ángel. Abrazos.

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    • Rafita, gracias por pasar por el blog y ojalá puedas leerte el libro (que, por cierto, te lleva por una montaña rusa de emociones). Abrazos también para ti. 🙂

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  2. Anónimo

     /  junio 21, 2013

    ME HICISTE LLORAR…INEVITABLE. TQM Y MIL ABRAZOS!!!

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  3. Coincido con Rafita, me dieron ganas de leer el libro, o mejor, me dieron ganas de que me lo cuentes tú, lectora incansable, que ha conocido infinitos mundos a través de las letras… Y sobre nuestra adorada artista, ufff, uno se queda sin palabras frente a la inmensidad de su ser…

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    • Saia querida, en serio, vale la pena leerlo. Sé tu posición frente a leer literatura pero esto se parece más a ver cine. Si algún día quieres volver a la ficción literaria, esta es una excelente opción. Gracias por pasar por aquí.

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